Por: Dra. Aury Beltrán, PCC-ICF
La International Coaching Federation (ICF) define al ‘Coaching’ como: “una alianza con clientes, que activa el pensamiento en un proceso creativo, que les inspira a maximizar su potencial personal y profesional, exaltando su imaginación, productividad y liderazgo”.
Cuando realicé mi Diplomado de 200 horas en la Escuela IPEC para certificarme como Coach Personal y Profesional por ICF hace 17 años, nos referíamos al proceso de Coaching analóligamente como “una danza”: bailar acompañado, ejecutando movimientos acompasados, moviéndonos a un ritmo adecuado como una coreografía, con inspiración y satisfacción.
¿Y qué provoca el danzar? Desinibirse, espontaneidad sin límites, transformar sentimientos negativos, soltar el estrés y fundirnos en emociones positivas que nos hacen sentir bien y liberarnos. No importa al son que sea, con buena compañía, danzar sana. Lo mismo sucede a las personas que reciben Coaching (“Coachees”) de la mano de un/a Coach Profesional durante una sesión de Coaching, siempre y cuando el proceso sea voluntario.
Primeramente, aclaremos que “Coaching” NO ES terapia, consejería, consultoría, mentoría, gerencia, coach de deportes, ni una amistad íntima.
El COACHING es una modalidad de acompañamiento donde el/la Coach escucha y acompaña a una persona, pareja, o un grupo respecto a una situación, inquietud o meta que desean alcanzar, mejorar o resolver. El tema y el ritmo de la “Danza del Coaching” [el proceso] siempre lo decide el “Coachee” o recipiente(s) de las sesiones. La estructura la conduce un/a Coach Certificado/a, como facilitador activo del proceso. El contenido se ampara en la confidencialidad y el Código de Ética de la profesión del Coaching.
¿Por qué la comparación con una danza?
Para entender mejor la analogía entre una sesión de Coaching y una danza, veamos un trasfondo sobre a qué me refiero con “danzar”. El Son es un baile antillano de pareja, un género musical, y un ritmo que fusiona elementos musicales africanos y españoles. Es sinónimo de compás y cadencia, producto del mestizaje que tanto caracteriza la cultura hispana. Surge a fines del Siglo XIX en la región oriental de Cuba. En pareja y en grupo se canta, se baila, se siente y se expresan historias y sentimientos con fondo musical de “jaranas”, panderos, tambores, contrabajo y otras. En fin, se funden la comunicación verbal y no verbal.

Algunos tipos principales de Sones musicales son: montuno, Cangϋií, Sucu-sucu y Guaracha. Asimismo, existen diversos tipos de Coaching y dentro de estos hay innumerables nichos, según los segmentos de personas y grupos con necesidades particulares (especializaciones). En Coaching se baila al Son que los clientes elijan.
En una sesión, al danzar al Son de “El Arte y la Ciencia de Coaching” se amalgaman: cuerpos (carencia, movimiento), voces (intención, tono y lenguaje), tempo (velocidad), ritmo (métrica), música interna (espíritu individual y colectivo), salero (gracia), instrumentos (herramientas), partituras (mapas/planificación), disciplina, seguimiento y medición/evaluación. ¿Y quiénes ejecutan la danza? Los Coachees entre sí (en las sesiones grupales), y también con su Coach.
Personalmente, percibo las sesiones de Coaching como “una Burbuja” con cierto matiz mágico de cambio y progreso, donde se transforman: tú, él, yo, nosotros, vosotros y ellos. Es una Plataforma neutral de conciencia creativa donde despierta la determinación y el dinamismo a “salir de la caja” y DISEÑAR/ELEGIR CLARAMENTE nuevas rutas, siempre midiendo resultados y dando seguimiento al plan.
En este escrito me refiero a la participación de “Coachees” (las personas que reciben las sesiones de Coaching) y Coaches (especialistas certificados que conducen las sesiones de Coaching) como dos segmentos danzando al son de unos objetivos esenciales que traen los clientes. Allí ventilan, priorizan, diseñan, esculpen y transforman de acuerdo al son que decidan bailar cada pieza, siempre al ritmo y con el repertorio particular de cada cliente.
Cada Coachee individualmente y en equipo, elige, propone metas, traza planes, prioriza, ejecuta, evalúa resultados y celebra. BAILAN AL SON QUE ELIJAN TOCAR Y DANZAR en las diversas etapas del proceso, celebrando con un rumbón cuando se alcanzan los objetivos. ¡Porque somos materia en movimiento, y el cambio está siempre presente!
Así que te exhorto a que incursiones en La Danza del Coaching: acurrúcate, expande, suelta inhibiciones, conecta con tus talentos, sé tú, explora, descubre, organiza, enfoca…
“Todo irá cayendo al Son que tú elijas y necesites”. Y como dicen los Yogis y los abuelos: “Inhala lo bueno y exhala lo malo”.
