Por: Dra. Aury Beltrán, PCC-ICF
No podemos amar verdaderamente a los demás cuando a veces no nos gustamos a nosotros mismos, e incluso podemos detestarnos.
¿Pánico, desesperación, agobio, impotencia, desorientación, sin fuerzas, o miedo porque se ha alterado el orden usual de sus eventos diarios? Son algunas de las sensaciones y estados de ánimo que atravesamos los seres humanos ante una amenaza o quebrantos súbitos de salud física o emocional. ¿Cómo lograr mantener enfoque y equilibrio para transformar los procesos desafiantes en oportunidades de crecimiento y madurez?
Aplica el proceso de autocoaching de tres pasos: si cambias tu pensamiento, cambiará tu emoción, y por ende, tu comportamiento. Las emociones son impulsos o disposiciones para la acción. Son tendencias biológicas moldeadas por experiencias pasadas y por el proceso educativo (trasfondo personal y entorno social) que dirigen nuestras decisiones, trabajando en colaboración con la mente racional y permitiendo o imposibilitando el pensamiento mismo. La persona emocionalmente balanceada convierte las amenazas en desafíos y las afronta con energía y entusiasmo: esto aplica a todas las edades.
Cada pensamiento genera una emoción y cada emoción moviliza un circuito hormonal que tendrá impacto en los cinco trillones de células que forman un organismo. El Dr. Juan Hitzig, Profesor de Bio gerontología en la Universidad de Maimónides en Buenos Aires-Argentina, y miembro de la Academia de Medicina Anti-Aging, estudió las características de las personas longevas saludables y concluyó que más allá de los elementos biológicos, el denominador común que exhibían todos ellos radicaba en sus conductas y actitudes.
Las conductas “R” como resentimiento, rabia, rencor, reproche, represión y resistencia facilitan la secreción de cortisol, una hormona esteroide producida por la glándula adrenal que puede acelerar el envejecimiento. Estas conductas generan actitudes “D” como desánimo, depresión desesperanza, desesperación y desolación, las cuales deterioran la salud, facilitando la enfermedad.
Las conductas “S” como silencio, serenidad, sonreír, soñar, soltar el control, sexo seguro y sabiduría activan la serotonina (neurotransmisores que se encuentran en varias regiones del sistema nervioso central y que se relacionan con el estado de ánimo, el placer y la liberación del estrés). Estas conductas generan actitudes “A” como amor, amistad, aprecio y acercamiento, las cuales promueven bienestar, buen humor, relaciones fértiles y optimismo.
La autoestima es esencial para la supervivencia emocional. Sin cierta dosis de autoestima la vida puede resultar enormemente penosa, haciendo imposible la satisfacción de muchas necesidades básicas. La forma en que un ser se percibe y se valora puede cambiar, sanándose así las antiguas heridas causadas por el auto rechazo. Este cambio requiere voluntad y perseverancia porque la autoestima no es un estado fijo o rígido, sino que cambia con relación a las experiencias y sentimientos.
A continuación te presentamos el modelo de un abecedario emocional para que consideres complementar tus pensamientos y emociones diariamente. Evalúa y reflexiona. ¿Y por qué no? Ajústalo y amplíalo “a tu manera…”
A Alimentar el alma, alegría, apoyar, aprender, abrazar, agradecer
B Baila, bendice, bondad
C Comunica, con calma, compasión, curiosidad, caridad, confianza
D Disfruta, despreocúpate, discernir, dormir
E Escuchar, ejercitarse, emprender, esperanza, empatía, espiritualidad
F Fe, felicidad, familiar, fortaleza
G Gozo, gusto, ganas
H Honestidad, hogar
I Idear, impulsar, investigar, inocencia, inteligencia emocional
J Jugar, justicia
L Levantarse, libertad
M Moverse, meditar, motivación
N Nutrirse
O Orar, organizarse
P Paz, planificar, pasión, perdonar
Q Querer
R Re-enmarcar, reconciliarse, respirar, relajarse
S Sin prisa, sencillez, sonreír, satisfacerse, soltar, sensibilidad
T Tranquilidad, talentos
U Unión, usar el sentido común
V Voluntad, vive, viaja,
Y Yoga
Z Zambúllete en tu mundo interior
Así que, ya sea que revises este inventario diariamente, escribas cada pieza en papelitos y los eches en un cofre para tomar uno al azar en la mañana y adoptarlo como la afirmación del día, o sencillamente lo repases de vez en cuando, acepta el reto de practicar el abecedario de tus emociones positivas para vivir una existencia equilibrada.
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